lunes, 18 de junio de 2012

De fútbol y política

Mucho se debate cada vez que hay un evento deportivo importante a nivel internacional sobre los ingresos que éstos dan a los deportistas. Se comenta sobre el hecho de que tributen los ingresos en el país donde se ha producido la competición.

En este caso, el tema actual son los jugadores de la selección nacional de fútbol. Los futbolistas realmente son libres de tributar dónde prefieran si se les da la oportunidad de ello. Yo también tributaría en otro país si fuera legal y pagara menos que en España. Aquí no se trata de quién es hipócrita y quién no, se trata de qué haría uno mismo en esa misma situación.

Ahora bien, lo lógico es tener en cuenta todos los factores que rodean el deporte de élite; porque no se trata simplemente de tener un ingreso y tributarlo en tal sitio, se trata de lo que te han permitido hacer previamente durante toda tu carrera para llegar a tener la posibilidad de obtener ese dinero. Para que un futbolista llegue a titular de la selección nacional ha tenido que pasar por otros equipos, de los cuales es sobradamente conocida últimamente la gran deuda que acumulan.

En este caso, lo hipócrita es precisamente que los futbolistas tributen en otros países cuando en España la deuda acumulada por los equipos de fútbol con las entidades de crédito es astronómica, y las "facilidades" (por no decir poca vergüenza) que da Hacienda para pagar a los clubes lo que deben es impresionante. Lo hipócrita es que, a pesar de todo el dinero que deben los clubes a España, los futbolistas declaren sus ingresos en el extranjero, aunque eso sea completamente legal.

Todas esas facilidades que da el Estado español al fútbol sobre todo, aunque también a otros deportes de élite, no son casuales. De la misma forma que no es casual que el presente gobierno haya aprovechado eventos deportivos importantes para anunciar medidas impopulares. El fútbol despierta pasiones, y eso hay que aprovecharlo, de manera que para que la cosa no caiga, hay que darles facilidades, aunque ello esté fuera de la ley.

Tampoco es casualidad que el PSOE haya pedido en el Congreso investigar la deuda de los clubes; del mismo modo que sigue sin ser casualidad que lo hayan pedido precisamente ahora, cuando han tenido casi ocho años de gobierno para poder hacerlo.

Y luego van por ahí pidiendo que no mezclemos la política con el fútbol, cuando en realidad la mezcla está ya hecha desde hace años y está socialmente aceptada; lo que pasa que no gusta recordarla cuando hay que hablar de lo malo.

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