viernes, 26 de diciembre de 2014

Perlas de Felipe VI en el discurso de Navidad



"Debemos cortar de raíz y sin contemplaciones la corrupción. Los responsables de esas conductas irregulares están respondiendo de ellas, eso es una prueba del funcionamiento de nuestro Estado de derecho". Felipe VI (24/12/2014).

No, señor Felipe, el hecho de que "respondan" no prueba que funcione el Estado de Derecho. Una prueba del correcto funcionamiento sería que se les aplicara su correspondiente correctivo de la misma forma y con total igualdad que al resto de ciudadanos.

Responder delante de un juez no sirve para nada si al final se demuestra la conducta irregular, se condena judicialmente, pero resulta que se les aplican los derechos penales de forma diferente al resto de presos (como concederles el tercer grado de forma expres, como ha sucedido con las penas de JosepLluis Nuñez Clemente o de Ángel Carromero), reducirles la pena para evitar que entren en la cárcel o concederles directamente indultos (como los casos de JosepMaría Servitje o Tomás Gómez Arrabal).

"No debemos dejarnos vencer por el pesimismo, el malestar social, o por el desánimo"

Efectivamente, no debemos. La vida social y política del país debería darnos ilusión y ánimo. Pero el problema viene cuando ese malestar no lo generan causas externas al país, sino que a éstas se suman leyes que reprimen a la ciudadanía, impidiéndoles y dificultándoles el ejercicio de sus derechos e incluso entorpeciendo la demanda contra esas “conductas que se alejan del comportamiento que cabe esperar de un servidor público” de las que usted habla.

"Somos una democracia consolidada. Disfrutamos de una estabilidad política como nunca antes en nuestra historia"

Mentira. Somos una democracia joven rodeada de democracias consolidadas, regida por una carta magna realizada en una época de miedo y que ha sido reformada en favor de los que nos prestan dinero, dándoles preferencia por delante de los ciudadanos a los cuales supuestamente representa esa Constitución. Y tenemos estabilidad política gracias a un sistema político bipartidista que solo ha servido para repartirse el poder entre las dos caras de una misma moneda. La estabilidad no debería ponerse por delante de la democracia.

No, señor Felipe. El Estado de derecho no funciona como debería funcionar. Y por muchas veces que se repita una mentira no se convertirá en verdad por arte de magia.

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